13 de noviembre de 2011

Enumeraciones

Hace un par de días leí un famoso relato de Borges, El Aleph. Para mí, el corazón del texto es la heterogénea enumeración que el autor utiliza para esbozar el Aleph, o quizás debería decir el Universo. Me recordó a una enumeración también abigarrada de Henry Miller en su Trópico de Cáncer, utilizada para describir la esencia de una persona. Ambas listas me impactaron profundamente y realmente me hicieron sentir que leía a grandes autores. Si acaso yo no hubiera estado avisada de la calidad literaria de Borges y Miller, me habría dado cuenta al leer esos fragmentos.

Es posible que la creatividad de cada escritor pueda ser medida en base al grado de heterogeneidad que es capaz de configurar en una lista de cosas. La capacidad de exceder los límites, de colorear saliéndose del borde, es mucho de lo mágico que tiene el ser humano. "Saltos fuera del sistema", lo llamaba Hofstadter en su obra GEB, hablando de cómo una persona resuelve acertijos. Fabricar una descripción verosímil y heterogénea requiere de esta capacidad continuamente. Alguien poco creativo podría sugerir una lista parecida a ésta ("loco, desgarrador, rojo, fuerte, intenso") para describir un concepto escurridizo, como puede ser un sentimiento. Borges, en su descripción del Aleph (léase todo el Universo), dice:
[...] Vi el populoso  mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y  ninguno me reflejó, vi en un traspatio de la calle Soler las mismas baldosas que hace  treinta años vi en el zaguán de una casa en Fray Bentos, vi racimos, nieve, tabaco, vetas  de metal, vapor de agua, vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena, vi en Inverness a una mujer que no olvidaré, vi la violenta cabellera, el altivo cuerpo, vi un cáncer en el pecho, vi un círculo de tierra seca en una vereda, donde antes  hubo un árbol, vi una quinta de Adrogué, un ejemplar de la primera versión inglesa de Plinio, la de Philemon Holland, vi a un tiempo cada letra de cada página [...]
Y Miller, para describir a Tania:
Tania es una fiebre también: les voies urinaires, Café de la Liberté, Place des Vosges, corbatas brillantes en el Boulevard Montparnasse, cuartos de baño oscuros, oporto seco, cigarrillos Abdullah, el adagio de la sonata Pathétique, amplificadores auriculares, sesiones anecdóticas, pechos de siena rojiza, ligas gruesas, qué hora es, faisanes dorados rellenos de castañas, dedos de tafetán, crepúsculos vaporosos que se vuelven acebo, acromegalia, cáncer y delirio, velos cálidos, fichas de póquer, alfombras de sangre y muslos suaves.
Los propósitos que subyacen a tan heterogénas listas no pueden ser otros que los intentos de definir un concepto vasto y vago como el universo o la luz de una persona. Una atmósfera entera, algo que trasciende un simple hecho o sensación puntual. Un sistema completo. Quizás sólo los menos puedan abordar tal empresa con éxito.

17 de julio de 2011

Musgo cósmico

Los seres humanos somos egocéntricos por naturaleza (¿cómo si no hubiera nacido Facebook?), pero si bien el egocentrismo puede, en el fondo, promover en cierta forma la supervivencia individual, el geocentrismo (conceptual, no geométrico) no parece tener otra motivación que la de recrearnos en la idea de ser, si no la única, una de las pocas especies con la tremenda suerte de haber medrado en este universo hostil y despiadado.

Esta idea, promulgada intensamente por religiones de todo tipo, nos coloca en un lugar especial en el panorama cosmológico. Los habitantes de la Tierra seríamos así una especie de comunidad elegida. Nuestra suerte no sería tal, sino la consecuencia del amor de algún dios misericordioso.

Yo no puedo demostrar la existencia o ausencia de vida extraterrestre (tampoco la de ese dios), ya que carezco de toda evidencia empírica. Sin embargo, hay algo que me parece una ley de esas de perogrullo: la vida nace donde puede nacer. Así de simple. Estamos hartos de observar este fenómeno en nuestro entorno, y muchas veces podemos hacerlo bajando la vista al suelo mientras caminamos por algún camino embaldosado. Probablemente ahí, entre las llagas de los ladrillos, haya alguna pequeña muestra de vida en forma de musgo o hierbajo.


¿Diríais que ese musgo ha tenido una suerte inmensa e incomprensible? 

Debido a esta simple idea, deduzco que, casi con total certeza, no estamos solos en el universo. No hay más que pensar en la cantidad de llagas fértiles que puede haber: la vida existiría de cualquier forma. Nuestra suerte no es pues colectiva, sino individual: cada uno de nosotros tiene la gran suerte de haber nacido (cualquiera de nosotros podría no haberlo hecho). Es la suerte de ser una ínfima parte de lo que globalmente somos: musgo cósmico puro y duro.

19 de junio de 2011

Del sentido del gusto y los tipos de sabores

En el colegio me enseñaron que había cuatro sabores: ácido, amargo, dulce y salado. En los libros aparecía la consabida lengua dividida en sectores que probablemente muchos recordaréis. La existencia de un mapa de sabores es admitida hoy en día como un mito por fuentes confiables, que defienden que todas las partes de la lengua detectan todos los tipos de sabores, si bien algunas son más sensibles que otras a sensaciones específicas.

De ser cierto, éste no sería el único desliz cometido por los autores de mis libros de texto. En 1908, Kikunae Ikeda (un científico japonés) descubrió un quinto sabor: el umami. Esta palabra ha sido traducida como "savoriness" en inglés, es decir,  gustoso o sabroso en nuestro idioma. Hasta 1980, el umami no fue reconocido como el quinto sabor de manera oficial. 



El sabor umami nace de la combinación de ciertos aminoácidos con el glutamato, una sustancia presente en la gastronomía desde la antigua Roma, donde producían el famoso condimento llamado garum. Hoy en día, el glutamato sintetizado se comercializa como un potenciador del sabor, aunque también podemos encontrarlo en numerosos alimentos naturales que nos harían experimentar el umami: carnes curadas, pescados, tomates, champiñones, salsa de soja o té verde son sólo algunos ejemplos. Se ha descubierto que la leche materna también proporciona este sabor.

Por norma general, el umami se relaciona sobre todo con la cocina oriental. De hecho, existe la creencia infundada de que ingestas masivas de glutamato producen un conjunto de síntomas que ha sido bautizado como síndrome de restaurante chino

Parece ser, en resumen, que el umami es en gran parte responsable de que muchos alimentos nos resulten especialmente agradables. ¿Será este curioso sabor la razón de mi adicción al tomate? Desde luego es una lástima que debido a mi condición femenina no pueda beneficiarme de algunos de los beneficios de este sabroso vegetal...

23 de octubre de 2010

El centro neurálgico del universo

Hace unos días se descubrió uno de los mayores cúmulos (y más lejanos) de galaxias en nuestro universo. Según el artículo, SPT-CL J0546-5345 (así se ha bautizado al grupo) se encuentra a 7000 millones de años luz de la Tierra. La imagen que nos llega de él corresponde a un momento en el que nuestra galaxia aún no existía.

El artículo es muy interesante: explica por qué este cúmulo debe ser extraordinariamente antiguo, y por qué actualmente no es posible que aparezcan agrupaciones de esta naturaleza.

El hecho de que sea tan antiguo (según el artículo, pudo nacer cuando el universo apenas contaba con 2000 millones de años) y de que sus galaxias estén tan cercanas, no puede sino hacerme sentir aún más insignificante y pequeña de lo que ya me siento cuando miro al cielo. ¿No parece lógico que sea allí, en esos grupo de galaxias antiguos y saturados, donde se cuece la verdadera "vida universal"? Por poner un ejemplo terrestre, es como si nosotros fuéramos una tribu, ajena a otras realidades del mundo en el que vive y a la existencia de las grandes ciudades, donde una cultura y ciencia alternativas bullen paralelamente. No es que esa ebullición vital sea mejor o peor; simplemente es más numerosa, conocida y compleja. Probablemente el conocimiento objetivo acerca del funcionamiento de las cosas es mucho más profundo en ese centro neurálgico, mientras que nosotros tenemos que seguir luchando en nuestra ignorancia.

¿No os imagináis un mundo parecido al de Star Wars, en el sentido de la interconexión entre galaxias, especies y sistemas políticos? Probablemente, en esos cúmulos, la realidad supere a la ficción de nuestra aislada Vía Láctea.

26 de julio de 2010

Cualidades inefables

Si hay algo que siempre ha supuesto para mí un asombro es el empecinamiento del ser humano en ponerle nombre a cualquier cosa que pueda aparecerse por la mente. No pocas veces me he sorprendido al descubrir expresiones referidas a conceptos que yo tenía por personales, transformando así la inefabilidad de mis pensamientos en una partícula única y compartida. El lenguaje es, a su modo, un buen ejemplo de democracia, y cuando la mayoría de miembros de cualquier grupo siente la necesidad de referirse a un concepto asiduamente, se produce un bautizo social paulatino que acaba por crear una entrada en el diccionario.

Afortunadamente, esas ideas que surgen en las mentes humanas suelen ser compartidas en un grado importante (en caso contrario, sería complicado aprender idiomas, ya que careceríamos de términos equivalentes y tendríamos que manejarnos con definiciones completas). Sucede en ocasiones que en un idioma hay palabras sin referente en otras lenguas, fenómeno que igualmente merece una gran dosis de curiosidad, ya que refleja las diferentes necesidades lingüísticas y, en definitiva, la forma de vivir o idiosincrasia de un grupo. Supongo que, mientras más palabras comparten dos lenguajes, más parecidas son las culturas a ellos asociadas, en una correlación muy fuerte.

Cuando surge la necesidad de nombrar algo especialmente inefable, como puede ser un sentimiento visceral o conmoción del espíritu, es cuando aparecen los términos más misteriosos. Es el caso de las cualidades de los diferentes géneros musicales, referidas por lo general a una emoción interna, ritmo o actitud que reside en los intérpretes o en los propios temas.

En el flamenco, por ejemplo, encontramos el término duende. Según Domingo Manfredi Cano, el duende es 
una situación en la que el cantaor alcanza los límites del trance y transmite a sus oyentes una carga emocional de tal naturaleza que los arrastra al paroxismo, límite con la locura, es cuando los oyentes se rasgan la camisa a tirones y los hombres más enteros, se secan los lagrimones a manotazos


Por su parte, a todos nos es familiar el término flow, acuñado al abrigo del rap y el hip hop y mencionado a menudo dentro de los propios temas que obedecen a este género. Es el caso de Lil' Kim en las primeras líneas de Lady Marmalade:
Where's all my soul sisters, let me hear y'all flow sisters
Flow significa flujo o fluir en inglés y quien haya escuchado este tipo de música puede entender íntimamente a lo que se refiere sin entrar en definiciones.

Por su parte, los términos swing y groove se usan a menudo como sinónimos. El primero surge dentro del contexto del jazz y el segundo se utiliza para el funk o el rock. El glosario Jazz in America define el swing como
cuando un artista o grupo actúa con coordinación rítmica, de manera que inspira una respuesta visceral en el oyente (los pies y la cabeza se mueven), un irresistible optimismo que trasciende la mera definición verbal


La palabra groove se utiliza de un modo parecido, para referirse al aspecto musical que le hace a uno moverse o bailar.

Por su parte, tumbao se utiliza en salsa para describir el impulso al baile que ésta genera en caso de estar conseguida. Proviene del término homónimo afro-cubano, que denota al ritmo producido por los bajos y las tumbadoras. Por último, riddim, utilizado de forma similar en el reggae, es un término jamaicano derivado del inglés rhythm.

26 de mayo de 2010

10 discos que me llevaría a una isla desierta

Rafalillo me ha invitado a este meme, en el que hay que decir qué diez discos te llevarías a la isla de Lost una isla desierta. Sólo hay una norma: no se puede repetir un mismo cantante o grupo.

  • Absolution, de Muse. Uno de los discos que más he escuchado de este grupo, aunque la verdad es que todo su trabajo merece la pena.
  • Dummy, de Portishead. Imprescindible para relajarse y un regalo para el espíritu.
  • ¿Dónde están los ladrones?, de Shakira. Esta mujer siempre me ha encantado, y este disco es su pura esencia. Últimamente está cambiando un poco...
  • Devil came to me, de Dover. Una buena amiga me regalo la ¡cinta! en el año de las nueces y yo no tenía ni idea de quiénes eran. Me sorprendieron muchísimo.
  • Version 2.0, de Garbage. Fue uno de los primeros discos (CD) que me compré, y me encantó la voz de Shirley Manson. Es el mejor álbum del grupo.
  • Little Earthquakes, de Tori Amos. Intimismo y piano a tope.
  • Crush, de Bon Jovi. Me gustan otras muchas canciones, pero este disco lo gasté en su momento.
  • Songs in A minor, de Alicia Keys. Un disco perfecto para dejarlo sonar toda la tarde.
  • Dile al sol, de La Oreja de Van Gogh. El primero y más mítico, para mi gusto, de este grupo que me acompaño durante toda mi edad del pavo y adolescencia :)
  • Have a nice day, de Roxette. Como con Bon Jovi, me ocurre que otras muchas canciones me gustan, incluso más que algunas de este disco, pero este álbum en concreto también está gastado de tanto escucharlo.
Decir que haga este meme quien quiera que lea el post, que dado que últimamente he estado desaparecida del mundillo, no creo que sea mucha gente... :)

23 de mayo de 2010

Fallece Martin Gardner

Hace ya unos diez años comencé a coleccionar libros de acertijos y juegos matemáticos. Los primeros que cayeron en mis manos fueron escogidos simple y llanamente por sus títulos, y ni siquiera me fijé en el autor. Se llamaban "Huevos, nudos y otras mistificaciones matemáticas" y "Damas, parábolas y más mistificaciones matemáticas". Gracias al primero pude adentrarme en las leyes que rigen el Planiverso  de Edwin Abbot Abbot, y al segundo debo el gran descubrimento de Escher a través de su capítulo "Geometrías no euclídeas", entre otras muchas cosas de no menos valor lúdico e intelectual. Gracias en parte a estos libros comencé a interesarme más profundamente por el mundo de la lógica, las matemáticas y las paradojas en general, y no dudo que entre los muchos motivos que me empujaron finalmente a escoger la carrera de Informática, estos libros tengan reservado un lugar destacado.

No tuve al principio el impulso de informarme acerca de Gardner. Simplemente era el autor de dos de los libros de mi estantería. Ni siquiera lo tuve más adelante, cuando lanzaron a los quioscos una colección de libros de matemática recreativa y, lejos de poder abordar la compra de la colección entera, adquirí sólo uno de los volúmenes: ¡Ajá! Paradojas que hacen pensar. Deliciosa casualidad, pensé, que Gardner también fuera el autor de esta obra que coloqué junto a los dos libros anteriores. Una recopilación exquisita de paradojas sobre viajes en el tiempo (mi tema fetiche), problemas lógicos autorreferentes (probablemente mi segundo tema fetiche) y otros muchos tópicos como figuras imposibles, probabilidad y matemática discreta. Sin embargo, aunque nunca supe mucho de su vida y obra, tuve claro desde el principio que Gardner es una referencia obligada en el mundo de las matemáticas recreativas.

Más adelante, en una feria del libro, navegando entre cientos de títulos a precios irrisorios, uno llamó mi atención: El Universo Ambidiestro. Recibí una sorpresa cuando descubrí que Gardner era su autor. Este título versa, en general, acerca del concepto de simetría en la física teórica, a través de temas tan variados como la biología, la magia, la psicología o las matemáticas. Otra delicia por la que habría pagado mucho más de lo que realmente pagué.

Hace poco, como regalo de fin de carrera, F me obsequió con "Alicia Anotada", la edición más exitosa de la obra maestra de Carroll y de la que ya había oído hablar hacía tiempo. No sabía de quién era la famosa edición, y gran fue mi sorpresa cuando descubrí que también se trataba de Gardner.


Esta mañana me he enterado de que, a la edad de 95 años, Martin Gardner ha fallecido. Hoy he sabido que, entre otras muchas cosas que desconocía, fundó el Comité para la Investigación Escéptica, dedicado a promover la investigación racional ante hechos extraordinarios. Este gran científico nunca dejará de sorprenderme.

Pese a que soy conocedora de una ínfima parte de su obra, Martin Gardner me ha acompañado durante toda mi vida como alumna universitaria, desde el principio hasta el final, con diversos pensamientos que han configurado mis gustos y querencias. Y espero que lo siga haciendo.

Gracias, Martin Gardner. Éste es sólo mi pequeño homenaje.

20 de mayo de 2010

Selección Natural en el acuario

Hace cosa de unos meses nos hicimos con un acuario en casa. Es una cosa normalita, 80 litros y 8 platys para empezar, de los cuales dos eran hembras. Al poco tiempo, cuando por fin se hicieron al nuevo entorno, comenzaron a reproducirse. Y fue entonces cuando de verdad empezó a divertirme eso de tener un acuario: notar que una hembra se ha quedado embarazada, ver cómo le crece una mancha oscura en la tripa y finalmente observar el nacimiento de una gran camada de alevines nanoscópicos es muy emocionante.



Pero entonces los alevines empiezan a morirse. Si no se los comen los otros peces ya creciditos del acuario, se pegan un empacho de nitritos y no lo cuentan. O son demasiado torpes y se meten entre las piedras, sin poder salir después. Al principio casi se me saltaban las lágrimas (sí, qué le vamos a hacer, cosas de las hormonas), pero luego, pensando un poco, uno cae en la cuenta de que de tantos peces no pueden sobrevivir el 100%. Para algo está la selección natural. Es decir, los alevines más débiles morirán pronto y no se reproducirán, de modo que sus debilidades no serán transmitidas genéticamente, evitando ese lastre a la especie autóctona de mi acuario.

Todo esto me recordó una frase-chiste que me hizo bastante gracia:
El no tener hijos es hereditario: si tus padres no tuvieron, tú tampoco los tendrás.
Junto con la selección natural, la herencia es otro de los elementos clave de la evolución darwiniana. El tercero en discordia son las mutaciones, mecanismo aleatorio mediante el cual se producen los cambios que harán de un individuo un ente débil o fuerte. La selección natural se decantará por el segundo individuo, permitiéndole sobrevivir y reproducirse; y la herencia hará el resto, transmitiendo los genes mejorados a su progenie.


El hecho que me llama la atención es que, si bien las mutaciones y la herencia son inexorables, la selección natural es algo que hoy en día estamos consiguiendo atenuar. Me refiero a la medicina. Sin ella, algo tan simple como la capacidad reproductiva de la especie se mantiene estable gracias a la selección natural. Como rezaba el chiste: los que son estériles no suelen tener hijos. Pero hoy en día existen tratamientos de fertilidad muy potentes que hacen que parejas sin apenas posibilidades de procrear puedan engendrar hijos (que, probablemente, también tendrán problemas en este sentido). Y así con muchos ejemplos que se nos pueden ocurrir, referentes a cualquier rama de la medicina. Creo que, en definitiva, los avances médicos tienden a frenar la selección natural. Esto ya lo dijo un biólogo llamado Steve Jones. (Ojo, no estoy diciendo que los avances sean algo negativo, ¡todo lo contrario!).

Pero yo no creo, obviamente, que la evolución humana haya tocado fondo. Por supuesto, por mucho que se avance en la medicina, la selección natural no puede anularse del todo, y la herencia y las mutaciones siguen ahí como elementos indisolubles. Por otra parte, siempre quedará la evolución "por desuso". Dicen que dentro de un tiempo el dedo meñique habrá desaparecido. Supongo que esto no es nada extraño (siempre y cuando exista una mutación que sirva como disparador), teniendo en cuenta que no nos hace falta. La selección natural, simplemente, ignorará que tenemos cuatro dedos en lugar de cinco, y permitirá que esta característica se vaya transmitiendo mediante la herencia.

En fin. Lo que da de sí un acuario.

29 de diciembre de 2009

Premios

Quiero dar las gracias a Rafalillo por otorgarme los premios 'Kreativ Blogger' y 'Este blog é um sonho'. Para mí es un honor, sobre todo teniendo en cuenta lo abandonadillo que tengo esto últimamente...
Las normas que tienen que seguir los premiados son:

  1. Dar gracias a la persona que da los premios.
  2. Copiar los premios a tu blog.
  3. Copiar un enlace a su blog.
  4. Nombra 7 cosas que la gente no sabe acerca de ti.
  5. Nombrar a 7 bloggers.
  6. Colocar un enlace a los bloggers.
  7. Deja un comentario en sus blogs para hacerles saber de sus premios.
Nombro 7 "secretos":
  1. Soy muy hipocondriaca. Cuando tenía 7 años creía que me habían dado unos 20 infartos. Mi madre me hizo ver la luz y así me enteré de que sólo eran gases.
  2. Me importan un pepino (o menos) los arañazos del coche.
  3. Me gusta la carne prácticamente cruda.
  4. Duermo en una cama japonesa.
  5. Odio tomar cualquier tipo de medicamento.
  6. Pienso que ponerse los calcetines al revés es lógico.
  7. Me muero de risa con el chiste: "Entra un tío en un café y... chof, chof."
Nombro a 7 bloguers: Eva, Seth, Laura, Hebep, Pepe, Manoli y Rafalillo :D

Saludos!

24 de octubre de 2009

El Código Lucifer



Hace unos días terminé de leer El Código Lucifer (Michael Cordy), un thriller científico-religioso con un tema de fondo tan ambicioso como puede ser la demostración de la existencia del Cielo y del Infierno.
Miles Fleming, un brillante científico, trabaja en el desarrollo de un neurotraductor capaz de entender las ondas emitidas por el cerebro humano y, de esta forma, llevar a cabo importantes avances, desde prótesis que obedecen los movimientos de quien las disfruta hasta dispositivos mediante los cuales personas que han perdido el habla puedan comunicarse de manera fluida.

Fleming es totalmente ateo, pero sus principios se tambalean cuando, mediante el neurotraductor, se comunica con su hermano seis minutos después de certificar su muerte clínica.

Con estas premisas bastante atractivas comienza la historia, aderezada con dosis de "computación óptica", el nacimiento de una iglesia cristiana completamente ajena a la católica, un malo malísimo y, cómo no, la consabida e incipiente historia de amor entre los dos protagonistas.

No es ni mucho menos una obra maestra. La prosa de Cordy es sencilla y fácil de seguir, rayana a veces en lo mediocre. Sin embargo, el libro consigue enganchar al lector y al final de la historia se hace una reflexión muy interesante sobre la religión, las promesas de vida eterna y el libre albedrío. Sin duda, lo que más merece la pena de la novela es esa idea, puesta en labios del villano de turno y que te coge por sorpresa.

Si alguien quiere leerlo, que me lo diga y se lo presto.

23 de enero de 2009

Palabras

Alguna vez leí una cita que rezaba algo parecido a esto: "Las frases son mitad de quien las dice y mitad de quien las oye". Me pareció bastante acertada, ya que siempre he pensado que la interpretación de algo que oyes o lees depende de muchos factores personales que, por supuesto, poco o nada tienen que ver con lo que se está intentando comunicar (esto también es aplicable a cualquier modo de expresión no puramente verbal, como el cine, el arte o la música).

Haciendo un pequeño inciso, supongo que esto es un ejemplo más de todo lo que diferencia a una persona de un ordenador o de cualquier sistema artificial que se os antoje. Los lógicos (y por extensión los informáticos) no son (somos) muy poéticos, y no dejan de intentar traducir el lenguaje natural a lenguajes simbólicos sin alternativas de interpretación. Las frases lógicas son sólamente propiedad del que las dice (puede que los lógicos sean también muy egoistas); no hace falta que nadie las oiga, porque siempre significarán lo mismo.

Pero volviendo al tema del que hablaba, creo que es indiscutible que la idiosincrasia de cada persona, incluso de cada comunidad, es un rasgo decisivo a la hora de comunicarnos entre nosotros. Tanto es así que, aunque lo "lógico" sería esperar que en todos los idiomas existieran las mismas palabras, lo cierto es que en muchas lenguas existen términos que ni imaginaríamos. Estas palabras no tienen traducción directa al español (al menos sin usar una descripción extensa), al igual que habrá palabras españolas que no tengan traducción en el resto de lenguas.

Por ejemplo:

BAKKU-SHAN (Japonés)
Una chica que parece guapa cuando se la mira por detrás, pero que no lo es al mirarla de frente.

TINGO (Pascuense, Isla de Pascua)
Tomar prestado cosas de la casa de un amigo, una a una, hasta que no le queda nada.

KARELU (Tulu India)
La marca dejada en la piel por llevar cualquier cosa ajustada.

En este enlace hay muchas más. La verdad es que merece la pena echarles un vistazo, algunas son muy curiosas. Algún día intentaré recopilar palabras españolas que no tienen traducción a otros idiomas.

28 de septiembre de 2008

Londres


Londres
(Del ang. London)
1. v. Volar por primera vez. Y por segunda, tercera y cuarta.
2. v. Decir "azúcar o azúcar blanco" en lugar de "azúcar o azúcar moreno".
3. v. Conocer a Chip y a Chop.
4. v. Tener una frase de veinte palabras en la cabeza y, a la hora de la verdad, acertar a decir sólo una.
5. v. Descubrir que la tortilla de patatas es en realidad tortilla de pepinos.
6. v. Aprender que Greenwitch se pronuncia "Grinich".
7. v. Asomarse por la ventana y ver a un inquilino en pelotas.
8. v. Ver la máquina diferencial de Babbage.
9. v. Descubrir que siempre querrás comprar un souvenir más.
10. v. Responder en inglés (o algo) cuando te preguntan en español.
11. v. Tomar el té de las cinco a las seis y media.
12. v. Subirte de espaldas en las escaleras infinitas del metro.
13. v. Probar por primera vez la comida india, la tailandesa y el sushi.
14. v. Descubrir que en España el cine es muuuuy barato.
15. v. Que te digan a dónde tienes que mirar al cruzar.
16. v. Que te indiquen dónde empieza y dónde acaba la diversión.
17. v. Alegrarse al ver un pequeño rayo de sol.
18. v. Pero sobre todo, Londres es pasar cinco días junto a ti.

9 de julio de 2008

MCE

Voy subiendo las escaleras. Creo que he bebido demasiado, ya que frente a mí yace una puerta en horizontal. Conozco lugares con puertas al vacío, pero no con puertas dormidas. Aunque desde luego, lo más raro no es eso: unas escaleras desembocan junto a esa puerta, justo en la misma orientación, como si fuera yo el que estuviera doblado y no ellas. Puede que sea un efecto óptico, como el que me explicaron una vez en alguna parte. Un momento... No, no puede ser eso. Un camarero está bajando por esas escaleras, alzando en perfecto equilibrio una bandeja con una botella de champán. ¿Será eso lo que he estado bebiendo? No es probable, no tengo ese sabor en mis labios. Miro hacia la derecha (o lo que queda de ella), y acato la posibilidad de que me hayan drogado sin darme cuenta: veo una mesa colocada en vertical. Y no, no estoy tumbado. Pero los objetos sobre la mesa no se caen, como si la gravedad se hubiera olvidado de Newton o la masa por la velocidad de la luz al cuadrado no fuera igual a la energía. Qué diablos. Voy a intentar llegar hasta allí. Creo que tengo que subir las escaleras que quedan a mi izquierda, las mismas por las que baja el camarero doblado. Una sensación extraña se apodera de mi equilibrio cuando cambio la orientación: el mundo entero está girando para mí y de repente, como por ensalmo, lo que antes era el suelo ahora es la pared, y yo ni siquiera me he mareado. ¿Estaré muerto? No lo creo: seguramente una vez muerto no se pueden percibir olores. Y huele a pan. Pan recién hecho, entre otros alimentos que ahora mismo no distingo. La mesa que antes estaba colocada en la pared ahora descansa en el suelo, rodeada de comensales afanados en digerir sus platos. Tengo hambre. Voy a ver si me ofrecen algo de comer. Sólo cuando tenga la barriga llena podré preguntarme:

¿Dónde estoy?

11 de mayo de 2008

El apátrida

Ayer fue la comunión de mi prima, y como casi siempre que mi familia se reúne, tras el postre surgió la pertinente conversación profunda protagonizada por mi tío. Supongo que esto pasará en muchas familias, pero no creo que todas tengan en su haber un hombre como mi tito Fali, poeta, músico, pintor, fotógrafo, escalador, albañil y asesor fiscal a partes iguales.

La conversación de ayer surgió porque nos comentó que se estaba leyendo el Corán. No es que mi tío sea religioso, sino todo lo contrario, pero le gusta hablar mucho de religión. Y para hablar de religión, como de cualquier cosa, hay que hacerlo con fundamento. Supongo que ya se habrá leído la Biblia varias veces incluso.

Es ateo, "apátrida", apóstata y un montón de cosas que empiezan por a (menos abuelo). Siempre se mete conmigo porque dice que no hago propaganda de su página, así que hoy la voy a enlazar aquí. Os he comentado cómo es él para que sepáis lo que os váis a encontrar en ella: están casi todos sus cuadros, canciones, poemas, y también algunos pensamientos suyos.

11 de marzo de 2008

La difusa libertad

El último tema que esperaba encontrarme en un libro sobre lógica difusa era la libertad.

¿Qué es la libertad? No llegué a leerme ese capítulo, sólo lo ojeaba. Pero supongo que intentará definir diferentes grados de libertad, tantos como números reales hay entre 0 y 1, y de esa forma una persona podría ser un 0.25 preso y un 0.75 libre. O algo así.

Desde luego me volví a plantear esa pregunta. ¿Qué es la libertad? Nunca la he sabido contestar, al menos con una frase. Cambio de pestaña. Me voy al RAE, tecleo la palabra. "Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos." Bastante simple.

¿Por qué tantas vueltas entonces? ¿Por qué alguien le dedica un capítulo a la libertad en un libro de algo tan ajeno como la lógica matemática? Quizás no sea tan simple.

Se "supone" que quien no tiene restricciones es libre. Eso lo he oído muchas veces. Pero actualmente el ser humano, si hay algo que tiene, son restricciones. ¿Entonces, es que no somos libres? En ese supuesto, un hombre prehistórico que viviera en una agrupación humana sin ley ni orden, sin ninguna atadura, ¿era más libre de lo que somos nosotros ahora? Yo creo que no.

Para poder "hacer lo que uno quiere", la condición sinequanone es tener donde elegir. Un ser prehistórico no tenía restricciones, pero tampoco tenía muchas opciones. Y para conseguir esa riqueza de posibilidades que hoy en día tenemos hace falta una organización de la sociedad. Es decir, hacen falta leyes, restricciones. Llego a la conclusión quijotesca de que para ser libre, tiene que haber alguien que nos ponga unos límites.

Por otra parte está la cuestión de la "consciencia" de nuestras posibilidades. El ser prehistórico no tenía ni posibilidad ni consciencia. El hombre actual tiene donde elegir, pero en muchas ocasiones no lo sabe. Para ser libres no sólo hay que poder elegir, sino también saber que podemos hacerlo. Esto podría leerse de dos maneras: alguien que conoce muchos caminos pero no puede seguir ninguno es un preso moral; alguien que no conoce ningún camino sería libre por omisión. Pero no creo que valga esa omisión: la libertad tiene que ser una posibilidad tangible. Hace falta educación para aspirar a ser libre.

Me han hecho falta tres párrafos, y aun así puede que tampoco la haya definido. ¿Qué pensáis vosotros?

9 de marzo de 2008

Encuentros


Hubo una entrada en la que hablé del gran misterio que suponía para mí el encontrar revistas abandonadas por las escaleras de mi bloque.

De alguna manera esto supone que en mi vida no hay grandes misterios... Pero bueno, la verdad es que no me quejo. El asunto ha evolucionado: el otro día, en lugar de una revista, había una película (en vhs): Encuentros en la Tercera Fase. Estuve a punto de cogerla pero al final la dejé donde estaba, por si acaso. A ver si iba a ser una cinta en plan The Ring.

En fin... Ahora estoy en casa esperando a ver si alguien se anima a venir a votar conmigo. Mis padres han perdido la ilusión de las urnas, están un tanto desencantados; aunque la verdad es que yo también tengo menos ilusión ahora que antes. La vez que fui a las urnas con más devoción fue cuando tenía siete años y la única definición que conocía de "votar" era lo que hacía una pelota cuando la tirabas al suelo (con b, claro). Así que cuando vi las cabinas que habían preparado en el colegio para que la gente votara en secreto, no lo dudé dos veces: me metí dentro de una de ellas, cerré la cortinilla y comencé a pegar saltos como una loca.

Aunque, bromas aparte, tengo muchas ganas de ir :)

19 de febrero de 2008

¿El fin justifica los medios?

Vía menéame, leí el otro día un artículo muy interesante acerca de esta típica pregunta que, si bien todos nos la hemos planteado alguna vez, pocas veces habremos encontrado una respuesta tajante.

El artículo en cuestión está publicado en Psicoteca, un blog sobre psicología. Es bastante técnico pero, aun así, merece la pena leerlo. Yo os resumo básicamente lo más llamativo, es decir, la situación que exponen y el resultado que se obtiene de un estudio de la reacción de un grupo de personas ante susodicha situación:
Un tren descontrolado avanza a toda velocidad por una vía ferroviaria. Si no hacemos nada, arrollará a su paso a un grupo de 10 personas, causándoles a todos una muerte segura. Por suerte, tenemos la opción de actuar: si movemos la palanca del cambio de vía que tenemos a nuestros pies, el tren se derivará por una vía lateral. Lamentablemente, en esa vía lateral hay un autobús con 2 personas que también morirán irremediablemente si el tren les pasa por encima.
¿Qué decisión tomar? Si no hacemos nada, 10 personas morirán con toda seguridad. Si actuamos, 2 personas perderán la vida a cambio de salvar a las otras 10 de su destino fatal. La de desviar el tren es una acción que debe ser meditada, pero, ¿es correcta moralmente?
¿Qué haríais vosotros? Obviamente, se supone que no existe ningún tipo de vínculo emocional con ninguna de las potenciales víctimas. Sólo hay que tener en cuenta que, si no se acciona la palanca, mueren 10 personas, y si se acciona, "matamos" a dos.

Yo creo que no la accionaría, aunque es algo que tendría que pensar más detenidamente.

El estudio se realiza proponiento otra situación más: en lugar de accionar una palanca que desvía el tren, tenemos que empujar con un camión el autobús (con las dos personas dentro) para que el tren choque contra él y no llegue al grupo de 10 personas.

Las dos situaciones (junto con otra situación más que resultó ser irrelevante) fueron expuestas a grupos distintos de personas. El resultado fue que la acción de accionar la palanca en la primera situación no era tan moralmente reprobable como empujar el autobús en la segunda. Es decir, aprobamos más fácilmente la acción centrada en el agente (el tren que provocará las muertes), que la centrada en los pacientes (las personas que están dentro del autobús). Desde el punto de vista científico, es algo curioso ya que el balance de las dos opciones es el mismo, es decir, 2 personas muertas y 10 sanas y salvas.

¿Qué pensáis?

27 de noviembre de 2007

Canciones

Hay canciones insospechadas. De esas que escuchas un día, por casualidad, y que no tenías ni idea de que existían desde hacía tiempo, pero te cautivan; y no puedes dejar de escucharlas. A lo largo de mi experiencia musical he acumulado, entre otras, las siguientes:

-Time is running out (Muse): Ésta creo recordar que me la bajé sin saber cuál era, sólo porque tenía muchas fuentes jijiji.
-Inevitable (Shakira): La escuché por primera vez en labios de una pareja de amigos, cuando aún Shakira no me gustaba tanto-tantísimo. Yo pensé que se la habían inventado ellos de tan personal que era, pero no...
-Missing (Everything But The Girl): La escuché en un cd que F me dejó... ¡Me quedé embobada!
-Take me out (Franz Ferdinand): Caso similar al primero.
-Siren (Tori Amos): La encontré por casualidad buscando una banda sonora.
-El hijo de la Inés (Marea): Ni puñetera idea de dónde la escuché.

Canciones que me gusten hay muchísimas más, pero descubiertas así por casualidad, tampoco hay tantas. Éstas son algunas de ellas.

Time is running out, de Muse:



15 de noviembre de 2007

Misterios

¿Qué sería nuestra vida sin ellos?

Hay misterios por todas partes. Por ejemplo: ¿en qué estaban pensando estos periodistas? Otro misterio que no me deja dormir es: ¿existe el yeti?

Ya fuera coñas, el caso es que en mi bloque hay un misterio. Una vez a la semana (no importa el día) aparece una revista en alguna escalera, siempre de la misma forma: muy bien colocadita en el suelo. El piso no es siempre el mismo: aunque suele aparecer en el bajo, junto al ascensor, he visto revistas en casi todos los demás. Tampoco es siempre la misma revista: a veces es la cosmopolitan, otras veces es alguna de historia y también he llegado a encontrarme alguna de las que vienen de forma gratuita en los periódicos. Nunca están cerca de ninguna puerta en concreto, ni precintadas, ni son para nadie porque no llevan dirección ni nada. De hecho, yo diría que hasta han sido leídas, ya que suelen estar manoseadas. ¿Por qué?

Esto no es ningún acertijo, es real. No tengo ni puñetera idea de qué significan esas revistas. ¿Qué pensáis vosotros? Mi mente friki desea que sea algo en plan conspiración, y que haya vecinos intercambiando información de forma secreta mediante esas revistas... Información de un proyecto secreto... Para dominar el mundo... O algo.

¡Se admiten teorías!

11 de noviembre de 2007

El típico nombre sueco

Un gran acontecimiento nos aguardaba ayer por la mañana en casa. Madrugamos, nos vestimos de domingo, nos rellenamos con café (necesario tras apenas seis horitas de sueño), y partimos.

¡¡Por fin íbamos a IKEA!!

Yo ya tenía muchas ganas de ir, y más aún desde que supe que Rafalillo ya había ido y se había comprado su estantería Estrungen. Me entró la envidia, qué le vamos a hacer. A mí no me hacían falta estanterías, pero sólo por ir el viaje merecía la pena. Es como ir al extranjero.

Cuando estábamos llegando sólo temíamos encontrarnos el gran atasco que habían venido anunciando los primeros días que estuvo abierta la "tienda". Nuestros ojos examinaban el horizonte en busca de infinitas filas de coches transportando a familias resignadas, vestidas de domingo y rellenadas con café, que aguardaban impacientes su primera vez en esta colonia sueca. Sin embargo, nuestros rezos hicieron efecto: apenas hubo una filita de cuatro coches al entrar al aparcamiento.

Ingenuos de nosotros, no pensábamos que el gran atasco iba a ser humano, y que iba a localizarse en la entrada de la tienda. La cola para entrar era como esas de los parques temáticos/acuáticos, con barreras para que la fila vaya en zig-zag y muchas caras de agobio. Sólo faltaban los típicos cartelitos de "a partir de aquí le quedan 90 minutos de espera". Llegados a cierto punto de desesperación, los guardias de seguridad empezaron a repartir botellas de agua a las criaturas deshidratadas que osaban esperar, entre las que, por supuesto, nos encontrábamos nosotros. Al fin, cuando el guardia-armario de la entrada (¿también lo venderían dentro?) nos dejó pasar dentro de un grupo de diez personas (al estilo del pasaje del terror del tívoli), conseguimos entrar.

Como diría mi padre, para poder comprar en IKEA tienes que bailar la danza de la lluvia, como poco. Sólo tuve que coger una libretita, un lápiz, una cinta métrica, un bolso amarillo, un carrito para el bolso amarillo, un catálogo de préstamo y, por último, a mi padre, que se había quedado pillado en el centro del recinto con cara de susto. La mujer que vigilaba las escaleras mecánicas (porque en IKEA tienen personal para todo, excepto para atenderte dentro de la tienda) se rió al ver a mi padre. No sé si por pena, crueldad o simple costumbre le dijo "Bienvenido a la República Independiente de tu casa". Jé.

Cuando subimos las escaleras, por fin estábamos en la exposición. Un paraíso de sofás, estanterías, mesas y cojines se abría ante nuestros ojos. Una variedad de productos increíble, la muchedumbre apiñada, un fenómeno de masas. Al fin entrábamos allí: nos esperaba una jornada increíble, incluso puede que comiéramos en el gran restaurante.

A los cinco minutos, mi madre dijo: Yo ya me estoy hartando.
Yo barrunto que sería porque, realmente, a nosotros no nos hacían falta muebles. Pero, creedme, la primera conclusión seria que uno saca cuando va allí es que el 80% de los malagueños estaba viviendo en casas sin amueblar antes de la llegada de IKEA.

A mí lo que más me gustó fue lo de las mini-casas que tienen allí montadas. La primera era de 55 metros cuadrados, anunciada con un cartel que decía: nuestra solución. La solución consistía en un sofá para dos en una casa de tres, la lavadora encima del váter y una cama a cuatro centímetros del techo. Cojonudo. La siguiente mini-casa que tenían montada, más acorde con los últimos tiempos, era de 30 metros. Aquí ya había ciertas cosas que no podías permitirte, como por ejemplo: engordar. Si se te ocurre engordar medio quilo viviendo en esa casa te ocurre una cosa muy graciosa: ya no puedes ducharte. En serio, en la ducha esa “no se cabe”.

Pero bueno, no estuvo mal la cosa. Al final compramos unas cuantas cosas totalmente innecesarias, pero que estaban baratas. Era nuestra recompensa. También agradecimos que la música que tenían puesta fuera normal. Porque, ¿os imagináis todo el rato con la musiquilla esa de “esto no se toooca mira con esto no se jueeega...”?

Cuando salimos de allí (¡sí, se puede!), nos dimos cuenta de la gran distancia a la que habíamos aparcado el coche. No importó, porque mi padre se puso a cantar (mi padre es que canta mucho) una canción inventada, que decía algo así como:

"¡Qué felices somos! ¡Tenemos nuestro espejo Jaänden, nuestras cucharas de madera Haisên, y nuestra alfombra Raikkonnen! ¡¡¡LA VIDA ES BELLA!!!"

En fin... A mi padre en ironía no le gana nadie...